Philomene Smeers nació el 12 de octubre de 1875 en Linsmeel,un pequeño pueblo de la región de Hesbaye (región de cultivos) de la provincia de Brabante -Bélgica, en el seno de una familia de agricultores.
En 1875, a los 20 años, ingresó en la congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de María en Malaise, La Hulpe ,a unos 20 km de Bruselas. Allí profesó sus votos como religiosa con el nombre de Marie Veronique.
Desde esa localidad se trasladó alInstituto del Niño Jesús en Nivelles para formarse como docente, título que obtuvo para después trabajar como profesora en la comuna de Fumal.
Tras un período regresó al convento de Malaise , donde asumió la dirección de la enseñanza secundaria.
Luego se desmpeñó como superiora de novicias y en 1929, a los 54 años, fue ascendida a Madre Superiora.cargp que ocupó hasta 1951.
En mayo de 1940, los alemanes invadieron Bélgica y, en el verano de 1942, empezó la deporatación de judíos a los campos de exterminio.
Salvo excepciones, la Iglesia Belga estaba del lado de la resistencia contra el nazismo. Los Obispos dieron la orden de hacer lo posible para ayudar a los niños judíos sin bautizarlos y resguardarlos.
La Madre Marie Veronique no fue la excepcio ́n a esta determinación .Dio refugio en su escuela para niñas a alrededor de 40 jovenes judías alojandolas en el convento.
Llegaban allí a través del boca a boca dentro de las mismas redes comunitarias.
Una vez en el establecimiento les daban nombres cristianos y se integraban con el resto de las estudiantes.Las niñas no sabían quiénes eran judías ni siquiera entre sí, la mayoría descubriría , recién años después, que no eran las unicas con una identidad cambiada.
De esta manera la religiosa las rescató de la deportación .
La Madre Superiora también había instalasdo un refugio subterráneopara proteger a los niños en caso de ataque con rpovisiones suficientes para un lapso de 15 días, cuya tapa de acceso estaba bajo la alfombra del salón principal.
“ Durante la ceremonia conmemorativa de 2011 una monja relató que un día la situación se tornó tensa. Se avistaron camiones alemanes al otro lado de la calle. Las monjas evacuaron a los niños judíos al refugio antiaéreo; los demás alumnos fueron llevados a la sala de juegos. Al cabo de un rato, los oficiales alemanes simplemente siguieron su camino. Al día siguiente, una conversación con un vecino reveló que los oficiales se habían equivocado de dirección y que la búsqueda en realidad se había dirigido al convento. Sin embargo, no regresaron. “
Sor Noemí Haussman, una religiosa de la congregación, relató:
” Desde 1942, la madre Marie Veronique, acogió en el pensionado de la casa madre que contaba en la época con un centenar de muchachas, a chicas judías de entre 7 a 18 años.
Les dió un nuevo nombre y pidió silencio sobre su identidad, para que ninguna de ella conociera la situación de las demás y para que no se supiera que tenían familiares deportados, con el fin de protegerlas de los nazis.
Con esta valiente decisión la superiora consiguio ́mantenerlas escondidas durante el período de la guerra.
Asumió su responsabilidad cristiana de hacer lo que se debía , incluso arriesgando su vida.”
Simone Suzanne Berman (de soltera Najman) testimonió en Yad Vashem :
“Nací en Bruselas en 1931.En 1942, al comenzar las deportaciones, mi familia se ocultó.Un año después mis padres decidieron pedir a las religiosas que me dieran refugio en el convento del Sagrado Corazón de María .
La madre Marie Veronique me recibió y me asigno ́un nombre ficticio como a todos aquellos a los que daba refugio.Todos comprendíamos que nuestra seguridad colectiva dependía de que cumpliéramos calumnos compartían nuestra condición seon nuestro papela cada minuto del día.
Una de las claves del éxito del plan era que desconociéramos qué otras alumnas compartían nuestra condición secresta.
No nos conociámos entre nosotras y, por lo tanto,evitamos ser identificadas como un grupo dentro de la escuela.
La Madre Superiora estaba a cargo de todo y comprendía perfectamente la dificultad que enfrentábamos.No teníamos contacto con nuestros padres ni con ningún familiar y ni siquiera sabíamos si volveríamos a verlos.
Las amistades con otras alumnas era peligrosas ya que no podíamos compartir nada.cuántos hermanso teníamos, los nombres de nuestros padres, por qué no recibíamos visitas, etc.
Debíamos evitar compartir cualquier detalle de nuestras vidasd, a pesar de que algunas teníamos tan solo cinco años.Pero lo logramos.
La Madre Marie Veronique no solo garantizó la supervivencia física de sus pupilas sino que también se aseguró de brindarles apoyo moral.
Siempre que una niña judía tenía problemas, asignaba a una de las hermanas para que la visitara y sobre todo por la noche.
Cuando mi madre falleció,el 1 de enero de 1944, la Hermana Marie Paul, venía cada noche y me hacía compañía.
El padre de Simone sobrevivió y tras la liberación emigraron a Estados Unidos.
Testimonio de Ilse Frumer (de soltera Steiner).
Nací en Viena en 1929 y luego,mis padres y yo nos mudamos a Bruselas.En enero de 1942 mi padre fue deportado a Auschwitz.Frente a esta situación y temiendo por mi vida, mi madre le pidió a la Madre Marie Veronique que me admitiera en la escuela del convento.
Así ingresé a ese , que fue mi mundo y mi protección hasta 1950, cuando cumplí los 21 años, ya que había quedado sola porque mi mamá también fue asesinada.
Las condiciones durante la guerra fueron muy difíciles.Durante el invierno , las religiosas talaban los árboles de su jardín para calentar las habitaciones y compartían su escasa comida con nosotras, las niñas a sucargo.
Pero lo más importante de todo fue que siempre nos contuvieron , nos dieron sostén, afecto y nunca nos abandonaron .
La Madre Marie Veronique falleció el 19 de diciembre de 1973 a los 93 años.
El 21 de diciembre de 2010, Yad Vashem reconoció a la Madre Marie Veronique como Justa entre las Naciones.
El 3 de noviembre de 2011, se celebró en Yad Vashem una ceremonia en su honor.La Hermana Marie Justine, que había vivido en el convento en el período de la guerra y la Hermana Paula , actual Madre Superiora del convento, recibieron la medalla y el certificadode honor en nombre de la Hermana Marie Veronique.
Simone Berman e Ilse Frumer no pudieron asistir a la ceremonia , pero enviaron sus mensajes.
Simone Berman escribió: “Hoy recordamos a la Madre Marie Veronique , quien arriesgó su vida para salvar la de otros.En un momento en que las fuerzas del mal se volvieron implacables, creyó y demostró que una sola persona podía marcar la diferencia. Yo, junto con muchos otros, le agradezco no solo por salvar nuestras vidas sino también por su dedicación , por brindarnso un entorno de excelente educacióny por proporcionarnos una sensación de normalidad que nos permitio ́afrontar el mundo exterior con una sonrosa y la esperanza de un futuro en el que pudiéramos volver a ser libres de ser nsostros mismos.
Fuentes
Yad Vashem
El mirador Nocturno
https://www.belgiumwwii.be/