Justo - Bielorrusia

Matriona Adamovich

(1893 - 1986)

  • Resumen
  • Historia Completa

Matriona Adamovich nació en Bielorrusia el 08 de marzo de 1893.

En 1929 comenzó a trabajar como niñera de Anya Finkelshtein en una casa de campo cerca de Minsk, en el pueblo de Drozdy.

La familia estaba compuesta por Riva Solomonovna Hodakova ,Naum Finkelstein y Anya, que recién había nacido.

En 1939 nació Zoya, la segunda hija de esa familia y Matriona también se encargó de su cuidado ya que como todos los padres que trabajaban,ellos sólo estaban con sus hijos los domingos.

Matriona Adamovich nació en Bielorrusia el 08 de marzo de 1893.

En 1929 comenzó a trabajar como niñera de Anya Finkelshtein en una casa de campo cerca de Minsk, en el pueblo de Drozdy.

La familia estaba compuesta por Riva Solomonovna Hodakova ,Naum Finkelstein y Anya, que recién había nacido.

En 1939 nació Zoya, la segunda hija de esa familia y Matriona también se encargó de su cuidado ya que como todos los padres que trabajaban,ellos sólo estaban con sus hijos los domingos.

En junio de 1941, con la invasión alemana a la URSS, la familia Finkelshtein junto con Matriona

, huyeron hacia el este y se afincaron en Orsha ya que Naum Finkelstein, tenía que presentarse

ante la junta de reclutamiento en su lugar de residencia.

En Orsha fue reclutado por el Ejército Rojo. Murió en otoño (agosto) de 1941 en las batallas

cerca de Mogilev.

Riva Solomonovna Hodakova,era médica de profesión,y estuvo en el frente desde los primeros

días de la guerra.

Matryona Ivanovna se dio cuenta de que sería imposible sobrevivir con dos niños judíos en

Orsha ya ocupada por los nazis, así que se fue con las niñas.

“Eramos mi hermana Anya de doce años,yo Zoya de dos años y Matriona.

La mayoría de las veces íbamos a pie, a veces los desconocidos se compadecían de nosotras

y nos llevaban en sus carros tirados por caballos.”

Así deambularon de alfea en aldea hasta que llegaron al pueblo de Gorbatsevich.

“Allí nos acogieron Ivan y Agatha Vasilchonok. Estas amables personas nos abrieron las

puertas de su casa por pura bondad, ya que no teníamos dinero para pagarles alojamiento y

comida. Como la mayoría de los refugiados, nos quedamos sin nada cuando las bombas

alemanas empezaron a caer sobre nuestras cabezas. Pero lo más importante: ¡los Vasilchonok

arriesgaron sus vidas!”.

Como en todo territorio de ocupación del Tercer Reich, las leyes raciales no solo implicaban la

muerte para los judíos sino también para quienes se atrevieran a albergarlos o no denunciaran

a las personas sospechosas de ocultar o ayudar a los mismos. Matryona Ivanovna ayudó a

Agatha en la casa y a los demás en las tareas del campo a cambio de comida. Les iba

contando a todos que las dos niñas eran sus hijas, pero algunos no le creyeron.

“ Algunos aldeanos descubrieron rápidamente que Anya y yo éramos niñas judías y nos

denunciaron al comandante alemán. pero el jefe del pueblo era una persona maravillosa de

apellido Pantiukh y su maravillosa esposa vino corriendo a ver a nuestra anfitriona, Agatha, y le

advirtió que la policía alemana venía con una orden de registro. Escapamos al bosque”.

En otra ocasión fueron escondidas en el sótano, debajo de los sacos de papas..

La situación se volvió muy peligrosa para todos.

Anya , de 13 años insistió ́en querer unirse a los Partisanos y como la hija del matrimonio

anfitrión, Anna Vasilchonok, estaba vinculada a los partisanos, con su ayuda logró unirse a

ellos. Murió asesinada un año después cumpliendo una misión que le fue encomendada.

Después de la marcha de Anya, Matryona Ivanovna bautizó a Zoya en la Iglesia Ortodoxa,

haciéndola pasar por su propia hija y cesaron las denuncias y persecuciones. La niña

permaneció con sus protectores hasta la liberación de la zona en junio de 1944.

Tras liberación de Bielorrusia, Riva , que sobrevivió a la guerra , encontró a s.u hija y a

Matryona con la ayuda de Anna Ivanovna, hermana de Matryona Ivanovna. Y las tres

regresaron a Minsk.

Más tarde,Riva se volvió a casar, y Matryona Ivanovna cuidó de su nueva hija Svetlana, que

nació en 1947.

“ Cuando me casé, en 1962 -escribió Zoya- Matryona Ivanovna se mudó conmigo y crio a mi

hija, Katya. Hasta su muerte, Matryona Ivanovna no solo fue un miembro más de nuestra

familia, sino la más querida y apreciada segunda madre.”

Matryona Ivanovna Adamovich falleció el 6 de agosto de 1986, a los noventa y tres años.

El 25 de julio de 2005 se le concedió póstumamente el título de “Justa entre las Naciones”.

Se instalo una placa conmemorativa con su nombre en el Museo del Holocausto y Centro

Educativo de Illinois.

 ́

Zoya Nikiforovich escribió su testimonio acerca de su vida y de sus salvadores en el libro

Nunca oído, nunca olvidado: Vol. I,2017.

Fuentes : Yad Vashem

Nunca oído, nunca olvidado Vol. I,2017

Museo del Holocausto y Centro Educativo de Illinois.

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Matryona Adamovich 1969

IHMEC: cortesía de Zoya Nikiforovich.