Justo - España

Carmen Schrader Angerstein

(1913 - 2012)

  • Resumen
  • Historia Completa
  • Contenido Extra

Durante la Segunda Guerra Mundial el Dr. José Santaella y su esposa, Carmen Shrader Argerstein, salvaron la vida de tres mujeres judías.

José Ruiz Santaella nació en Baena (Córdoba- España) en 1904.

Pasó su infancia en Córdoba y después de terminar el bachillerato, decidió irse a estudiar Ingeniería Agrónoma en la Universidad de Halle, Alemania. Allí se graduó. 

Mientras estudiaba, en 1934, Waltraud Schrader Argenstein y José se conocieron.

Waltraud, nacida en 1913 en Grethem, era de familia protestante.

En febrero de 1936, se casaron en Alemania.

Waltraud, al convertirse al catolicismo y casarse según los ritos de la Iglesia católica, cambió su nombre por Carmen.

Al poco tiempo se trasladaron a Valladolid y luego a Madrid.

En 1942, quedó vacante el puesto de agregado de Agricultura de la Embajada española en Berlín y se lo ofrecieron a José.

Carmen insistió para que lo aceptara ,ya que llevaba seis años sin ver a su familia.  

Durante la Segunda Guerra Mundial el Dr. José Santaella y su esposa, Carmen Shrader Argerstein, salvaron la vida de tres mujeres judías.

José Ruiz Santaella nació en Baena (Córdoba- España) en 1904.

Pasó su infancia en Córdoba y después de terminar el bachillerato, decidió irse a estudiar Ingeniería Agrónoma en la Universidad de Halle, Alemania. Allí se graduó. 

Mientras estudiaba, en 1934, Waltraud Schrader Argenstein y José se conocieron.

Waltraud, nacida en 1913 en Grethem, era de familia protestante.

En febrero de 1936, se casaron en Alemania.

Waltraud, al convertirse al catolicismo y casarse según los ritos de la Iglesia católica, cambió su nombre por Carmen.

Al poco tiempo se trasladaron a Valladolid y luego a Madrid.

En 1942, quedó vacante el puesto de agregado de Agricultura de la Embajada española en Berlín y se lo ofrecieron a José.

Carmen insistió para que lo aceptara ya que llevaba seis años sin ver a su familia.  

Con tres niñas pequeñas y un hijo en camino arribaron a un país en guerra.

En un principio residieron en el centro de Berlín

En marzo de 1944 la familia, ya con cuatro hijos, fue evacuada a una casa de huéspedes situada en una finca en Diedesdorf, cerca de Berlín, que pertenecía a nobles alemanes.

Desde su llegada al país, todas las semanas, iba a la residencia familiar una costurera.

Se llamaba Gertrud Neuman.

Era judía y mientras residía en Holanda, había sido capturada por las tropas nazis.

Siendo trasladada en un camión a un campo de concentración, consiguió saltar y escaparse, llegando a Berlín.

Pero Gertrud, en un principio le ocultó a la familia su condición.

Con el tiempo, se dio cuenta que podía confiar en ellos. y  les relató la verdad acerca de ella y de los judíos que estaban escondidos en Berlín tratando de sobrevivir. 

Fue así que no solo le dieron refugio a Gertrude, sino que ante la necesidad de una niñera para que ayudara con el cuidado y la crianza de los niños, esta les recomendó contratar a Ruth Arndt, una enfermera pediátrica, para que les ayudara a cuidar a los niños.

Gertrud había sido paciente del padre de Ruth y sabía que ellos estaban escondidos en Berlín.

En abril de 1944 Ruth se entrevistó con el Dr. Santaella y éste la llevó con él a Diedersdorf.

Compartió las vacaciones con la familia en las montañas de Harz y fue tratada con calidez y respeto.

En mayo de 1944 hicieron, hizo venir a Lina, la madre de Ruth, a quien emplearon como cocinera. 

Fueron a buscarla a su escondite con el coche diplomático, para evitar inconvenientes.

Para más seguridad, se ocultaron sus verdaderas identidades detrás de nombres falsos. 

Lina se convirtió en "la Sra. Werner" y Ruth fue "la enfermera Ruth Neu".

El Dr. Arthur Ardnt, el padre de Ruth, quien toda su vida había ejercido como médico, siguió oculto y los Santaella le enviaban tarjetas de racionamiento de alimentos,

cada vez que podían.

Las tres mujeres recibieron salarios por su trabajo además de protección,

“Ruth recuerda: José Ruiz Santaella era un señor distinguido, alto y con el pelo negro, a quien reconocí de inmediato al llegar a la entrevista en un hotel en Berlín.

 La conversación duró sólo unos minutos. El me contrató enseguida y una semana después me instalé en la casa de los Santaella para cuidar de los pequeños”.

 Así, José y Carmen nos ocultaron a las tres, tres mujeres judías, con identidades falsas, que estaban muertas de miedo.

 Cada vez que un uniforme se acercaba a casa nos escondíamos en el primer lugar que encontrábamos”. 

“Había que tener mucho cuidado. Entre el servicio había un par de heil Hitler”, recuerda Carmen para referirse a dos sirvientas simpatizantes de los nazis. 

 También recuerda cómo en su intento de pasar desapercibidas, Ruth y su madre debían simular que no se conocían, para que nadie sospechase de su parentesco”.

En septiembre de 1944 el Dr. Santaella fue transferido a Suiza. 

Carmen intentó por todos los medios, que, aunque sea Ruth pudiera irse con ellos, pero no era posible. 

Ruth se mantuvo en contacto con la familia desde su nuevo escondite, y ésta por su parte le enviaba ropas y paquetes de alimentos, por intermedio de un funcionario de la embajada en Berlín.

Cuando en abril de 1945, los soldados del Ejército Rojo entraron a Berlín, descubrieron a un grupo de siete personas, entre los que se encontraban Ruth y su familia. 

Eran el mayor conjunto de judíos alemanes, que habían logrado sobrevivir ocultos en el corazón del Tercer Reich.

Ruth se casó con Bruno Gumpel, quien formaba parte del grupo de los siete.

Ellos llegaron a Estados Unidos en 1946, en el primer barco de refugiados judíos que abandonó Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. 

La relación entre los Santaella y los Ardnt continuó aun después de la guerra. 

Ruth visitó a la familia Santaella en España. 

Ella presentó la solicitud ante Yad Vashem para que el matrimonio Santaella, fueran reconocidos como Justos de las Naciones.

Ella dijo: “Estoy convencida de que la motivación de mis salvadores, padres de siete hijos y abuelos de trece nietos, derivaba de su profunda fe religiosa y una gran bondad.

El 13 de octubre de 1988 Yad Vashem reconoció a José y Carmen Argenstein Santaella como Justos de las Naciones.

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