Florín Emanuel Teodosio Manoliú
Florín Emanuel Teodosio Manoliú nació en marzo de 1904 en Yassy, provincia de Moldavia, Rumania..
Se graduó en 1927 en Derecho y se perfeccionó en París, donde obtuvo otros títulos, tanto en su especialidad como en economía...
Era liberal y antinazi..
Se desempeñó en la administración pública rumana y en la docencia universitaria hasta que en 1943, fue designado como consejero económico de la embajada de Rumania en Suiza.
All conoció a George Mantello, un funcionario de ascendencia judiá, cuyo apellido original era Mandl o Mandel, que trabajaba para el consulado de El Salvador en Ginebra.
Fue Mantello el que le habló de lo que estaba ocurriendo en el este europeo donde Hitler aceleraba la deportación de centenares de miles de judíos hacia campos de concentración.
Sobre la base de la propuesta de José Arturo Castellanos, el consulado de El Salvador, emitó certificados de ciudadanía Salvadoreña para que sus portadores estuvieran bajo la protección de la Cruz Roja internacional y así no pufieran ser deportados..
Según cuenta el historiador David Kranzler en su libro “The man who stopped the trains to Auschwitz”("El hombre que detuvo los trenes a Auschwitz") no publicado aún en español, Mantello le entregó a Manoliú la documentación correspondiente a mil ciudadanías salvadoreñas certificadas, una suma de dinero no determinada y una importante cantidad de medicamentos.y le pidió que viajara a Bistrica (Rumania), donde se encontrban su mujer y sus padres, para ayudarlos.
Las instrucciones que recibió, eran que 100 pasaportes (cada uno válido para una familia entera de cuatro o más personas) debían ser entregados a los parientes directos de Mantello.
El resto debería ser repartido a discreción de acuerdo al panorama que fuera encontrando en su camino..
En mayo de 1944, Florian recibió un permiso para transitar por Hungría.
Enterada de sus posturas antinazis, la embajada del Tercer Reich en Berna ,iintentó impedir el viaje de Manoliú a los países del Este.
Después de arduas negociaciones, le permitieron iniciar la marcha, pero con la condición de que no pisara Budapest, donde, por esos días, Adolf Eichmann comenzaba a poner en marcha una acelerado plan de captura y deportación destinado a terminar con casi un millón de judíos .
Manoliú teniá claro que lo que le había pedido su amigo Mantello no era sencillo de cumplir,por eso en su primera parada en Viena, arregló un encuentro con el cónsul rumano --un viejo amigo de la universidad-- a quien, en la misma estación ferroviaria de la capital austríaca, le entregó como previsión, el sobre que contenía el dinero, los medicamentos y los salvoconductos, para que viajaran por separado como "equipaje diplomático".
Florin sabía bien que sus convicciones liberales lo hacían sospechoso para los nazis. Esta presunción se cumplió cuando fue rápidamente desviado desde la capital austríaca a Berlín para ser interrogado acerca de los motivos de su travesía.
Ante esta situación, Manoliú protestó ante sus interrogadores esgrimiendo el argumento de representar a un pais aliado y el de la obligación por parte de las autoridades :de evacuar las dudas a través de las vías diplomáticas .De todos modos los alemanes se resistieron a dejarlo continuar y sólo pudo reanudar viaje tras una fuerte intervención oficial desde la capital rumana, no sin antes hacerlo firmar que iría directo a Bucarest sin pasar por Budapest..
Florian Manoliu fue liberado, recuperó la bolsa y partió hacia Besztece.
En clara violación de las condiciones del permiso de viaje que había recibido de los alemanes, llegó a Besztece el 10 de junio de 1944. en busca de la familia de Mantello..
Pero ya era tarde,llegó y todo lo que vio fue la bandera blanca que indicaba que el lugar estaba”Judenrein”, es decir, que era un "área libre de judíos".
Preguntó y un soldado germano le dijo que dos días antes todos los judíos del lugar habían sido enviados en tren hacia el este.
Manoliú no supo que significaba esto, pero se dio cuenta de que la noticia no era buena,por eso, durante varios días viajó como pudo por varias ciudades por entonces transilvanas y hoy húngaras y en cada una de ellas encontró la bandera blanca y la misma explicación:”Limpia de Judíos”.
Manoliú estaba decidido a viajar a Budapest.y tratar de hacer algo en relación con lo que estaba sucediendo.-
El libro de Kranzler cita una declaración ofrecida poco después de la guerra por Manoliú en la que describió la finalidad de su misión: "Siguiendo el pedido del señor Mantello, viajé a Budapest el 22 de mayo de 1944, con papeles de El Salvador. George Mantello y su hermano Josef Mandl, me asignaron averiguar la real naturaleza de los eventos en Hungría y me pidieron que ayudara a sus padres en Bistrice".
Una vez llegado a la capital húngara, Manoliú se dirigió al consulado rumano.-
Allí tomó posesión de los salvoconductos y se enteró de los peligros imperantes en una ciudad controlada por los nazis, cuya paredes oían y delataban.
Luego se dirigió al consulado suizo donde conoció a Carl Lutz, cónsul helvético en Budapest a quien le contó acerca de sus propósitos y le entregó la mayoría de los salvoconductos los cuales fueron usados para salvar de las constantes deportaciones a unas 4 mil personas en forma inmediata.
Lutz le sugirió que un tal Miklosz Krausz, refugiado en esa repartición diplomática, podía brindarle la última información sobre la situación de los judíos..
Manoliú aceptó, pero en un principio, Krausz se negó a hablar ya que no conocía ni a Manoliú ni a Mantello.
Además sabía que el sistema utilizado por los judíos para enviar mensajes desde los países ocupados por los nazis hacia los países libres había sido infiltrado por los alemanes y temía que Manoliú fuera parte de una trampa de la Gestapo para determinar cuanto sabían los judíos sobre la denominada "última fase de la Solución Final".
Sólo después de que Manoliú le mostrara un certificado que le habían entregado en Ginebra, con una inscripción en hebreo que daba data de su credibilidad,, Krausz habló.
Relató la desesperante situación de los judíos húngaros, en especial el cuarto de millón que habitaba en la capital del país, donde, entre otras atrocidades, se los arrojaba al Danubio atados de a tres y, para ahorrar balas, se le pegaba un tiro al del medio para que arrastrara al fondo del río a los otros dos.
Pero, Manoliú no hablaba húngaro con fluidez ni su interlocutor sabía francés o rumano, por lo que el diplomático sugirió que su escribiera un reporte resumido que él mismo podría encargarse de llevar de vuelta a Ginebra.
Al día siguiente en un hotel abandonado, Florín recibió copias de dos reportes tipeados por la mujer de Krausz.-El primero consistía en una abreviación del denominado "Reporte Original de Auschwitz" que contenía 33 páginas.el que se daba cuenta de las deportaciones por país y de un total estimado de 1.750.000 judíos asesinados en ese lugar.Ese resumen también contenía un compendio de los primeros testimonios de dos hombres que escaparon de Auschwitz en mayo de 1944 y no encontraban la manera de transmitir al mundo lo que estaba pasando.
El otro documento que Krausz le entregó fue uno de seis páginas dando cuenta de la deportación de los judíos húngaros. Allí se decía que sólo entre el 7 y el 19 de junio de ese año, más de 100 mil judíos húngaros fueron convertidos en cenizas en los hornos de Auschwitz.
David Kranzler relata en su libro :.”A solas, Manoliú mezcló las páginas de los reportes entre los documentos diplomáticos rumanos para que en una eventual requisa no los descubrieran",
En su primera entrevista con Lutz, Manoliú le había mencionado su intención de contactar a Irene Mantello, la mujer de su amigo y a los padres de esta, quienes podrían encontrarse en esa ciudad.
Lutz le reveló entonces que ella estaba bajo protección de la legación suiza, pero no podía llegar a ella, por cuestiones de seguridad pero lo ayudó a localizar a Ignaz Berger, el padre de Irene..
Se encontraron a escondidas el 19 de junio y además de dinero y medicinas, el rumano le entregó el nuevo pasaporte para su hija y una carta de ciudadanía de El Salvador para él y su familia.
También le mostró los escritos recibidos de Krausz, a los que Berger agregó una nota escrita en idisch dirigida a su yerno..
Con todo eso en su posesión, Mantello se dispuso a afrontar la parte más crucial de su misión: el retorno a Suiza.
Regresó cuatro semanas después de haber partido, el 21 de junio de 1944, y entrego ́los informes que Krausz le había dado a Chaim Pazner, un alto funcionario de la Agencia Judía en Ginebra, y a Mandel-Mantello, a quien también informó sobre el destino de sus padres y de la comunidad judía de Transilvania en donde contó a los hermanos Mantello cuanto había descubierto.-
Les entregóademás, la nota del suegro de George, que Josef leyó en voz alta mientras a todos se les caían las lágrimas.y dejando de lado la ceremoniosidad que lo caracterizaba, Manoliú se levantó, abrazó a los dos hermanos y dejó la habitación..
Los investigadores de la Fundación Wallenberg descubrieron en la página 320 del quinto tomo de la enciclopedia Así fue la Segunda Guerra Mundial de Anesa, Noguer y Rizzoli (una de las más reconocidas publicaciones sobre el tema) un párrafo en el que se menciona el destino de los documentos que Manoliú transportó a Suiza el 22 de junio de 1944, revelando por primera vez en forma fehaciente ante Occidente, la existencia de Auschwitz.-
Allí se señala que el rumano se los entregó a Mantello y éste, a su vez, hizo lo propio con el periodista británico Walter Garret, quien inmediatamente le transmitió la información al general West, agregado militar de la embajada británica en Suiza y a Allen Dulles, encargado del espionaje estadunidense.
Dulles envió el informe a Washington y gracias a su contenido, los Aliados y el Papa protestaron en forma conjunta por primera vez, lo que produjo cierta suspensión temporal en las deportaciones de judíos húngaros.
Florin Manoliu arriesgó su vida en numerosas ocasiones para rescatar judíos y difundir información sobre el programa de exterminio nazi.
Tras la guerra, se le ordenó a Florian unirse al Partido Comunista gobernante en Rumania. Al negarse, su carrera se estancó y, en julio de 1947, fue arrestado y sus bienes confiscados.
Florian Manoliu abandonó su país natal y, con su pasaporte diplomático, llegó a Praga y de allí a Suiza, donde solicitó asilo político.
Medio año después, se trasladó con su familia a Italia y de allí a Argentina.
Manoliú se naturalizó argentino el 15 de septiembre de 1951
En el verano de 1958 se radicó en Bahía Blanca donde vivió durante más de dos décadas .
Fue profesor del Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur, e incluso, llegó a ocupar el cargo de vicerrector en esa casa de altos estudios..
Mientras vivió en Argentina nunca habló de todo lo que había hecho durante la guerra..
Aquejado por una dolencia cardíaca, viajó a Buenos Aires para intervenirse quirúrgicamente.
Florin Manoliu falleció durante la operación el 23 de abril de 1977 y sus restos fueron sepultados en el Cementerio Británico..
El 12 de julio de 2001, Yad Vashem reconoció a Florian Manoliu como Justo entre las Naciones..
FUENTES
-https://www.lanueva.com/nota/2004-10-3-9-0-0-florin-manoliu-el-hombre-que-no-podia-ser-espectador de Gustavo Mandara
- Yad Vashem
- Fundación Wallenberg